Antes de digitalizar,
hay que entender.
Ayudamos a viveros y empresas del sector ornamental a entender cómo están funcionando realmente sus procesos.
Analizamos la operación, detectamos problemas y oportunidades y diseñamos mejoras que puedan aplicarse en el trabajo real del día a día.
del sector
la empresa
mejorar
Impacta en disponibilidad, comercial y planificación.
No llegamos con una solución.
Primero buscamos el problema.
Cada vivero funciona de una manera diferente. Por eso empezamos observando cómo trabaja realmente la empresa.
Seguimos el proceso desde el origen hasta el resultado para entender dónde se pierde tiempo, información, control o rentabilidad.
Ver cómo se trabaja
de verdad.
Seguimos personas, tareas, documentos, decisiones y movimientos de información.
Encontrar dónde está
la restricción.
No nos quedamos en el síntoma. Buscamos qué está provocando realmente el problema.
Diseñar una forma
mejor de trabajar.
Simplificamos el proceso, definimos responsabilidades y eliminamos pasos que no aportan valor.
Convertir el proceso
en información.
Definimos indicadores que permitan saber qué está ocurriendo y si la mejora funciona.
Hacer que la mejora
forme parte del sistema.
Implantamos, acompañamos y volvemos a medir. Mejorar no es una acción puntual, sino un proceso continuo.
No entregamos un informe
para guardarlo en un cajón.
La tecnología puede formar parte de la solución. Pero nunca debería ser el punto de partida.
Un problema casi nunca
pertenece a un solo departamento.
Una rotura de stock puede empezar en producción. Un retraso logístico puede tener su origen en comercial. Un problema de costes puede estar escondido en un proceso.
Por eso analizamos la empresa como un sistema de procesos conectados.
Producto y
disponibilidad
Cómo se estructura la información y cómo sabemos qué puede venderse.
Producción
y planificación
Qué se produce, cómo se planifica y dónde aparecen retrasos o restricciones.
Personas
y responsabilidades
Quién hace qué, dónde depende el proceso de una persona y qué conocimiento está disperso.
Todo está
relacionado.
Analizamos procesos, datos, personas y decisiones como partes de un único sistema.
Stock
y almacén
Fiabilidad del stock, movimientos, ubicaciones y diferencias entre realidad y sistema.
Comercial
y clientes
Cómo llegan los pedidos, qué información necesita comercial y dónde se pierde tiempo.
Preparación
y expedición
Cómo se prepara, carga y entrega el pedido y dónde aparecen esperas o errores.
Qué procesos consumen recursos y dónde se genera o destruye margen.
Qué sabe la dirección, cuándo lo sabe y con qué información está tomando decisiones.
Porque el problema visible
puede estar en otro sitio.
Analizamos cómo el trabajo atraviesa la empresa desde el origen hasta el resultado.
Detectar el problema
es solo el principio.
Una consultoría tiene valor cuando consigue cambiar la forma en la que trabaja la empresa.
Convertimos lo que encontramos en prioridades, procesos, indicadores y acciones que puedan implantarse.
Primero hacemos visible
cómo funciona hoy.
Procesos, herramientas, personas y puntos donde la información se detiene, se duplica o depende demasiado de alguien.
Separamos síntomas
de causas reales.
Identificamos restricciones, riesgos, dependencias y oportunidades de mejora.
Decidimos qué cambiar
y en qué orden.
No todo tiene la misma urgencia. Priorizamos por impacto, esfuerzo y dependencia.
La mejora entra
en la empresa.
Convertimos el plan en procesos, responsabilidades, herramientas, formación y seguimiento.
Una empresa más
ordenada y controlable.
El objetivo no es cambiar por cambiar. Es conseguir una operación más simple, medible y preparada para crecer.
